devoción de la divina misericordia

Basílica del Salvador

La devoción como hoy es conocida, es difundida por medio del diario de la religiosa Polaca, santa Faustina Kowalska, conocida y promovida por San Juan Pablo II, como "Apóstol de la Misericordia". En sus escritos, narra las conversaciones místicas que tuvo con Jesucristo, puestas en forma de diario a petición de Jesús y de su confesor, el beato Miguel Spocko.

Es Jesús quien pide a Santa Faustina que pinte una imagen que haga referencia a su misericordia. “Pinta una imagen según el modelo que ves, y firma: “Jesús en Ti confío”. “Deseo que esta imagen sea venerada primero en tu capilla y luego en el mundo entero”.

El 30 de Abril del 2000, San Juan Pablo II proclamó la fiesta de la Divina Misericordia, a celebrarse todos los años después del segundo domingo de Pascua.

El 17 de agosto del año 2002, el Papa consagra el mundo entero a la Misericordia Divina. “En la misericordia de Dios el mundo encontrará la paz, y el hombre, la felicidad. Os encomiendo esta tarea a vosotros, amadísimos hermanos y hermanas, ¡Sed testigos de la misericordia!”.

La Divina Misericordia, mas que una devoción, es una manera de vivir la fe cristiana, centrada sobre todo en la confianza del amor que Dios tiene por cada uno de nosotros.

La esencia del culto a la Divina Misericordia está constituida por:

1. La actitud de confianza en Dios - dimensión vertical -. Acercar y proclamar al mundo la verdad revelada en la Sagrada Escritura sobre el Amor Misericordioso de Dios a cada persona.

2. La actitud de misericordia hacia el prójimo - dimensión horizontal -. Impetrar la Misericordia de Dios para el mundo entero, especialmente para los pecadores, a través de la práctica de las Formas de Culto a la Divina Misericordia:

  • a. La veneración de la Imagen de Cristo con la inscripción ¡Jesús, en Ti confío!.
  • b. El rezo de la Coronilla a la Divina Misericordia.
  • c. La celebración de la Fiesta de la Divina Misericordia.
  • d. La oración a la Hora de la Divina Misericordia (las tres de la tarde).
  • e. La Propagación de la devoción a la Divina Misericordia.

Es una experiencia de vida que invita especialmente al que está más caído, al más herido, al que ya no guarda esperanzas en su corazón, al que se siente incluso rechazado por Dios. Jesús en su infinita misericordia, nos pide que no nos fijemos tanto en la grandeza de nuestros pecados, sino en la infinitud de su misericordia. Todos por tanto tienen “derecho” a su misericordia, nadie por muy pecador que sea debe sentirse excluido.